La Iglesia y el cambio climático

"El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Los peores impactos probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo. Muchos pobres viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento, y sus medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales." (Laudato 25)

Estas palabras no son de un grupo ecologista. Son las palabras del Pontífice de la Iglesia Católica, el Papa Francisco. La encíclica "Laudato Si", que fue publicada en Junio de 2015, es el resultado de un largo trabajo que ha movilizado a científicos dentro y fuera de la iglesia para fusionar la conciencia ecológica con la doctrina católica. Es un documento histórico que critica fuertemente la destrucción del medio ambiente, la contaminación y el desarrollismo desfrenado:

"La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería. En muchos lugares del planeta, los ancianos añoran los paisajes de otros tiempos, que ahora se ven inundados de basura."(Laudato 21)

Sus palabras fuertes son acertadas: estamos destrozando el medio ambiente y el clima de este mundo. Los científicos - aparte de unos pequeños grupos pagados por las compañías petrolíferas - dejan claro que el uso desfrenado de carbón y petróleo resulta en un calentamiento de la tierra. Hasta ahora la temperatura no ha subido más que 0.8 centígrados, pero si no tomemos medidas muy drásticas, los expertos de las Naciones Unidas calculan que llegará a 4 grados a finales de este siglo. Para un país tropical como Guatemala significa que grandes áreas del Oriente se quedan desérticas e inhabitables, y que grandes franjas de las costas desaparecen bajo las aguas del mar.

El Papa coloca la responsabilidad por estos destrozos a los países ricos de este mundo:

 "El calentamiento originado por el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más pobres de la tierra"(Laudato 51). "De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro.. Es necesario que los países desarrollados contribuyan a resolver esta deuda limitando de manera importante el consumo de energía no renovable y aportando recursos a los países más necesitados para apoyar políticas y programas de desarrollo sostenible. "(Laudato 52)

Todavía hay tiempo para frenar el calentamiento de la tierra. Los remedios son, como explica el Papa, muy claros: reducir el consumo de carbón y petróleo, y sustituirlas por energía renovable.

Política energética de Guatemala

Guatemala es un país bien dotado de recursos de energía limpia y renovable. Por el momento, la mitad de nuestro consumo eléctrico procede de estas fuentes. La otra mitad se genera usando carbón y el búnker importado. Hace pocos días, Energuate rescindió el contrato con la compañía Jaguar Energy, que ofrece 300 MW de potencia quemando carbón. No lo renunciaron por la contaminación que produce, sino por incumplimiento de contrato, pero es un buen momento de reflexionar sobre la posibilidad de prescindir de fuentes de energía importada y generar energía eléctrica a base de recursos propios, recursos que no contribuyan al calentamiento de la tierra y que no contaminen el medio ambiente. Estoy hablando de hidroeléctricas, geotérmicas, plantas solares y eólicas. Por el momento estas plantas suministran la mitad de la demanda de energía eléctrica, y podrían expandir su capacidad para producir diez veces más. No es más caro que quemar búnker o carbón, especialmente si el carbón importado tendría que pagar un arancel o impuesto que cubre los daños medioambientales que causan. Un impuesto ecológico al carbón y al petróleo podría financiar una red de trenes de cercanía y otras mejoras del transporte público. La red de carreteras, de todas maneras, está ya colapsado y no puede transportar a los 30 millones de guatemaltecos que vamos a tener en el año 2050.

¿Como podemos impulsar la transición a fuentes de energía limpia? Estos proyectos no necesitan ni subsidios ni cambios legislativos. El gran impedimento para estos proyectos hasta ahora ha sido el rechazo de la población local. Proyectos hidroeléctricos, que se pueden adaptar al terreno, que no inunden a cultivos ni exijan desplazamiento de pueblos, han sido parados por protestas locales. Es más fácil construir una planta monstruosa de quemar carbón cerca de Escuintla, que construir una hidroeléctrica, limpia y ecológica, en el Occidente.   Los protestas, que de vez en cuando confunden la minería con la hidroeléctrica, lo ven como una imposición de capital extranjera al pueblo Maya. En algunos casos, los empresarios han comprado el apoyo de políticos corruptos en vez de dialogar con el pueblo que vive en estas tierras.

Hay que ver a los ríos, los volcanes, el viento y el sol como lo ven el Papa: regalos de Dios que debemos cultivar y cuidar, sacarles provecho sin causar destrozos medioambientales. La Biblia nos obliga a: "..una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza. Cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero también tiene el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de su fertilidad para las generaciones futuras." (Laudato 67)

Hay que repartir los beneficios de la producción de energía limpia con los pueblos que cultiven las tierras. Su parte del beneficio debe estar en relación con lo que la población local aporta; en tierras, servidumbres de paso, uso de carreteras. Hay que buscar una forma de aprovechar los recursos naturales que no causan conflictos con los que cultiven la tierra. Y una parte de estos beneficios deben destinarse a la población local, en forma de mejoras en el sistema de salud, mejores escuelas y mejoras en políticas medio ambientales. Proyectos de energía limpia pueden dar un mejor futuro para todos los guatemaltecos.

Refugiados climáticos

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